Un poco de humor. Lector Friki.

Hola Lector@s.

Pensando y pensando, se me ocurrió la idea de escribir este post con el que much@s os sentiréis identificad@s. Si sois lectores y/o compradores compulsivos. Más de una de estas anécdotas os arrancará una sonrisa de la cara. Y como estamos a Lunes, y sabemos lo monstruoso que es decir la palabra “Lunes”, ese día que significa el inicio de semana, el inicio del curro, el inicio de como quien dice todo. No hay nada mejor que empezarlo con un poco de humor.

  • Una página más y lo dejo. Cuantas veces te sientas, o te tumbas, o te pones en la pose que más te gusta y miras el reloj. Y dices «media horita que tengo cosas que hacer», o si es la noche, «porque mañana me tengo que levantar temprano». Empiezas a leer, pasas páginas, el ritmo de la historia que estas leyendo, gana en intensidad y de golpe te viene a la cabeza que tienes que cerrarlo o mañana no serás persona o simplemente habrás pospuesto todas las tareas que tienes pendientes. Pero dices, «bueno que importa, solo una página más». Pasas esa página, y te autoconvences a ti mismo «Cuando termine la página con un punto». Llegas a esa página, donde al fin termina una frase con el tan anhelado punto. Pero bueno, si lees una página más tampoco es tan malo. Cuando te das cuenta ya te has liado tanto que las horas han pasado sin darte cuenta. El resultado al día siguiente es una cara puramente de cansancio, pero como decimos aquí «Que me quiten lo bailao».

 

  • El/la psicópata. No hay nada más especial que oler un libro. Cada uno tiene un olor distinto. El que más me encanta de olor es el de libro viejo. Podría pasarme oliéndolos horas. Voy a la librería los huelo, me llega un pedido que haya hecho de libros de segunda mano, los huelo. Pero vamos a pensar como nos ven desde el exterior. Un tío o una tía oliendo libros como un loco, recuerda a la típica escena de las películas en las que el hombre huele la lencería de una mujer. Totalmente psicópata, un obsesionado, y otras cosas más que nos vienen a la mente. ¿Queréis decir que no pensaran lo mismo de vosotr@s cuando os ven oler los libros?

 

  • Tope máximo. Sabes que eres comprador/a compulsiv@ y que te estas dejando medio sueldo en libros. Por eso acabas decidiendo que lo mejor es comprar dos libros al mes. Total, es algo fácil. Llega primer día del mes y ya te estas comprando el primer libro, pero es que no han pasado ni dos días que ya compras el segundo. Bueno, parece sencillo. Tan solo tienes que aguantar hasta el mes siguiente para volver a comprarte otros dos. La primera semana la llevas bien, la segunda empiezas a sentir una necesidad que va creciendo dentro de ti, la tercera semana es como que ya tienes todo el día en la cabeza que tienes que comprar otro libro que has visto. Porque claro, has tenido que hacerlo. Has mirado los nuevos lanzamientos, y ahí está el maldito libro que te llama, como si fuera un imán. Te llama tanto, que caes como un/a condenad@ en su propia trampa. Lo compras, pero no content@ con eso, decides que después del sacrificio que has hecho esas semanas, lo mejor es comprarte otro más. «Total, de perdidos al río».

 

  • Postureo. Todos conocemos al típic@ amig@ que se fotografía con sus propios libros. Una cosa es tener una cuenta en la que fotografíes libros. Y otra muy distinta es cuando sales tú con ellos. Bañarse está muy bien, pero hacerte una foto con tu libro en la bañera no es cool, está destinado a mojarse y echarse a perder. Otra foto típica, es aquella de estoy en la playa tomando el sol con mi libro al lado. De un postureo total, con tus rodillas dobladas, el codo puesto en la arena, medio tumbad@, gafas de sol y con el libro sobre la arena, mientras miras hacia el horizonte. ¡Por favor! ¿Es que no ves que se llena completamente de arena?

 

  • 1001 posiciones. Es tan emocionante el libro, que no eres capaz ni de cerrarlo. Estas sentado, al rato te reclinas, te tumbas, te pones boca abajo, te levantas. Todo tu cuerpo te duele, pero tu ahí sigues, cambiando de postura a cada rato. Porque lo importante no es el dolor, sino la historia que estas leyendo.

  • El Fan. ¿Quién no tiene un autor/a favorit@? Tod@s lo tenemos. Hablamos de esa persona que nos hace vagar por sus mundos imaginarios. Y disfrutamos hablando y hablando durante largo rato. Eso sería el típico fan de un/a autor/a. Pero a veces el fan se convierte en un SUPER fan, aquel que como escuche hablar algo mal de su autor/a, se vuelve loco. Saca las uñas y hasta te bufa. Está bien ser fan, pero mejor no llevarlo al extremismo.

 

  • Gollum. Te prometes que entraras a la librería como cualquier persona normal, solo que en realidad no eres nada normal. Porque ya debes de saber que eres un poco friki. Pero bueno, decides ir a comprar ese libro por el que estas muert@ de ganas de tener en tus estanterías. Como si llevaras un detector, ahí lo visualizas, a metros de distancia ya estás viendo ese brillo que desprende. Cada vez te acercas más rápido, porque hay potenciales clientes que parece que se lo podrían llevar. Al final, casi que parece que te has abalanzado sobre él, y lo agarras como tu mayor tesoro. Miras a toda esa gente que quiere llevárselo, y lo abrazas. Si, a lo Gollum «mi tesoro». Pareces un/a loc@ pero «¿Quién tiene el libro, tu o ellos?» Y bien sabes la respuesta, es tu tesoro y el de nadie más.

 

  • La lista interminable. Peor que la lista de la compra, solo hace que crecer la lista de los libros que tienes que comprar y añadir a tu colección. Por cada uno que tachas, añades dos más. Si, si…no añadirás uno, sino que meteras dos. Porque donde cabe uno caben dos, y donde caben dos también pueden caber tres. Yo también tengo esa lista que lejos de ir a menos, va a más.

 

  • El coleccionista. Si no tienes un amigo adicto a las ediciones de coleccionista o a las mejores ediciones que hayan sacado, entonces no entenderás bien lo dramática que puede ser la situación. Yo soy maniática de las buenas ediciones, pero aun así tengo amigos que son mucho más que extremos en eso. Analizan el libro por todas partes, como si lo estuvieran diseccionando con la mirada, y mientras hacen eso van hablando y van haciendo distintos gestos con la cara. Desaprueban la edición sí, porque podía ser mejor y no está al nivel que quieren. Muy pocas de las ediciones cumplen con sus expectativas, y renegaran largo rato con ello.

 

  • El golpe mortal. Ya sea invierno o verano. A tod@s nos gusta tumbarnos a leer. Es una de las mejores posturas, pero tiene sus inconvenientes. Si el libro es demasiado tocho, los brazos empezaran a dolernos antes. Pero esa no es la peor parte, sino que lo peor que te puede pasar es que te entre sueño y sientas ese golpe mortal sobre tu cara. ¡Joder! 950 páginas de libro contra ti. Para despertarse esta genial, si es que te gusta sentir un libro presionándote la cara.

 

 

¡Feliz Lunes!

 

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2 comentarios

  1. Vaya, me he identificado con casi todos jaja. Oler libros, Gollum… lo de las ediciones para coleccionista, no soy tan extremo, aunque es verdad que un pastita dura en la repisa no se ve nada mal.

    Yo añadiría uno, aunque no sé cómo titularlo. Seguro te ha pasado que tienes muchas ganas de leer un libro y no lo encuentras y te pasas meses o hasta años buscándolo. Finalmente lo encuentras, pero como ya tienes tantos libros pendientes, pues en vez de ponerte a leer ese que por mucho tiempo buscaste, lo vas a poner a la estantería y ahí se queda otros meses. Total, ya lo tienes xD

    • ¡Es verdad!, ese punto que comentas es muy bueno, porque realmente me he pasado tiempo y tiempo buscando alguno de los libros, y es casi imposible ponerse con ellos, y es porque tienes una montaña de libros pendientes por leer. Pero vamos a lo importante, el caso es que ya lo tienes 😀

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