Reseña: El Dragón de Hielo de George R. R. Martin

FICHA TÉCNICA

 

Título: El Dragón de Hielo

Autor: George R. R. Martin

Año: 1980 (Esta edición 2012)

ISBN: 9788484419945

Número de páginas: 70

Precio: 15,95€ (tapa dura)

 

 

SINOPSIS

Todos en la aldea coinciden: Adara es una niña rara, una niña del invierno. Nació durante la peor helada que se recuerda, y el frío se quedó para siempre con ella. Es fácil verla pasear sola por los campos helados o construir imaginarios castillos de arena y hielo. Nadie lo sabe, pero espera impaciente, la visita del dragón de hielo. Adara no puede entender por qué todos le temen tanto si para ella es su mejor compañero de juegos. Con él se olvida de que el eterno enemigo del norte se acerca peligrosamente a la aldea y que lo mejor sería huir a las tierras cálidas del sur.

 

SOBRE LA EDICIÓN

 

El Dragón de Hielo es una edición muy bien cuidada, de tapa dura con páginas de alta calidad, la mayoría de páginas cuenta con ilustraciones y cada capítulo está separado por una página que nos indica el número de capítulo una cenefa sencilla y el nombre de este.

“Adara le gustaba el invierno por encima de todas las cosas, pues cuando el mundo se enfriaba llegaba el dragón de hielo…”

 

ANALISIS

 

Tenía ganas de alejarme de la densidad de Canción de Hielo y Fuego y leer algo distinto de Martin, y la verdad que me he llevado una grata sorpresa al leer El Dragón de Hielo. Si bien está encuadrado como un cuento infantil, yo no lo catalogaría como tal, pues los términos que emplea serían algo complicados para uno/a niño/a, y es algo complejo para ellos la historia que nos cuenta, pero imagino que estará encuadrada así por la falta de violencia, porque la protagonista es una niña, etc. No tiene esa inocencia de los relatos infantiles, y estaría a medio camino de la literatura juvenil.

Martin sigue acomodado a su estilo que es: dragones, guerras, soldados, fuego y hielo. Ese es quizás uno de sus fallos, pues no vemos algo original sino más de lo mismo, una versión descafeinada, con varias cucharadas de azúcar para endulzarla.

Es una historia que tiene ciertas enseñanzas sobre la vida, reflexiones y además trata la madurez personal.

“Cada vez que la toco noto el frío y me acuerdo de que Beth murió por su culpa…”

Bajo mi punto de vista, es demasiado corta, dejándonos con ganas de saber más sobre nuestra pequeña protagonista, Adara. Y deja un sabor agridulce por no haberse extendido al menos un puñado más de páginas.

Aclarado estos puntos, he decir que me ha encantado, es un libro que se lee en un suspiro, la mayor parte de páginas vienen ilustradas en blanco y negro por Verónica Casas, y hacen que la historia sea más amena.

“Cuando los dragones de hielo se acercaban a la tierra era señal de que se avecinaba un invierno largo y gélido…”

Para los que no lo recuerden, Jon Nieve hacía referencia a esta historia contada por la Vieja Tata a la familia Stark, cuando estos eran niños. Se decía de él que tenían una envergadura tan grande, que los dragones de Daenerys serían poco más que una iguana a su lado. Y además escupían muerte, frío y silencio. Según las profecías, este dragón se encontraría prisionero dentro del Muro y solo podría ser despertado por cierto personaje, que no voy a mencionar a fin de evitar spoilers de lo que viene siendo la saga de Canción de Hielo y Fuego. Por otra parte, también se dice que los restos del Dragón de Hielo reposan en el estanque de Invernalia.

El personaje de la protagonista está bien construido, y me gusta que sea una niña distinta al resto, pero quizás le falta algo más de profundidad para poder empatizar con ella.

Dicho esto, vamos a la historia que nos cuenta Martin. Adara es una niña del invierno, y por ella es distinta al resto, no irradia la sonrisa típica de los niños, ni tiene las emociones de una persona normal.

“El dragón de hielo escupía muerte al mundo: muerte y silencio y frío…”

En un mundo habituado a los dragones, hay uno que causa especialmente terror entre sus habitantes, este era el Dragón de Hielo, una bestia enorme que bajo su paso dejaba las tierras desoladas y congeladas. Mientras que los otros dragones eran bestias a las que se podía domesticar, el Dragón de Hielo nunca dejaba que nadie se le acercara y si lo llegaban a hacer, estos morían. Pero Adara, cuando lo encontró, se fue acercando a él poco a poco hasta lograr alcanzarlo y con el tiempo fueron conectando, hasta formar unos lazos fuertes de amistad entre ambos, viajaba sobre el lomo del dragón, viendo la tierras bajo sus pies. Pero la paz y tranquilidad de esos años no podían durar mucho en su aldea, y es que el enemigo estaba cada vez más cerca. Y solo Adara junto a su buen amigo podrían enfrentarse ante la amenaza que tenían en las puertas de su casa.

 

PUNTUACIÓN (sobre 5)

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